Un hash, en el contexto de la informática y la criptografía, se refiere a una cadena de caracteres de tamaño fijo generada por una función hash criptográfica. Esta función toma una entrada (o «mensaje») y produce una salida única, que es una cadena de caracteres de longitud fija que representa los datos originales de manera segura y eficiente.
Características clave de los hashes:
- Determinista: Para una entrada dada, la función hash siempre produce la misma salida. Esto garantiza la consistencia y confiabilidad en las operaciones criptográficas.
- Irreversible: Es computacionalmente inviable revertir la función hash y obtener la entrada original a partir de la salida. Esta propiedad asegura que los datos hash no puedan ser fácilmente descifrados.
- Resistente a colisiones: Es altamente improbable que dos entradas diferentes produzcan el mismo valor hash. Esta propiedad garantiza la integridad y seguridad de los datos hash.
Ejemplos de funciones hash incluyen SHA-256 (Algoritmo de Hash Seguro de 256 bits), MD5 (Algoritmo de Resumen de Mensaje 5) y bcrypt. Estas funciones se utilizan comúnmente en diversas aplicaciones como almacenamiento de contraseñas, firmas digitales y verificación de integridad de datos.
Casos de uso:
- Almacenamiento de contraseñas: Las funciones hash se utilizan para almacenar de manera segura las contraseñas en bases de datos. En lugar de almacenar contraseñas en texto plano, el sistema almacena sus representaciones hash. Cuando un usuario inicia sesión, su contraseña ingresada se convierte en hash y se compara con el hash almacenado para la autenticación.
- Firmas digitales: Las funciones hash se utilizan en firmas digitales para garantizar la autenticidad e integridad de documentos electrónicos. El documento se convierte en hash, y el valor hash se cifra con la clave privada del firmante. Los destinatarios pueden verificar la firma descifrando con la clave pública del firmante y comparando el hash resultante con el hash del documento original.
- Tecnología blockchain: Las funciones hash desempeñan un papel crucial en las redes blockchain para crear y validar bloques de transacciones. Cada bloque contiene un hash del bloque anterior, creando una cadena de bloques vinculados entre sí criptográficamente. Esto garantiza la inmutabilidad e integridad del historial de transacciones registrado en la blockchain.